anabeleedream

miércoles, marzo 09, 2005

Sueño inquietante

Anoche tuve un sueño de lo más inquietante. Bueno llevo una larga temporada con sueños inquietantes, pero el de anoche me dejo flipada. Soñé que iba a la playa con mi madre, ibamos a un pueblecito de la costa en la que por lo visto había un templo o una iglesia. Creo que era un templo por que no ví ninguna imagen religiosa por ninguna parte. El caso es que se puso a llover y mi madre y yo nos metimos en ese misterioso templo, con la ropa de baño. De pronto sin venir a cuento mi madre desapareció de mi sueño, se esfumó. Y me quedé sola. Lo que recuerdo del templo es que había un pasillo, las paredes y el suelo estaban mojados, humedos de la lluvia, parecía que se filtraba de la que calle. En cada extremo de ese pasillo habían unas esculturas talladas en la piedra. Era un templo antiguo, como gótico o románico. Y las figuras tenían forma humana, concretamente de hombres. Llevaban una corona de laureles en la cabeza. Yo comencé a pasear, en bikini o ropa interior, no lo recuerdo muy bien de una lado a otro del pasillo o galería. Miraba al suelo porque me llamaba la atención el hecho de que la piedra parecía haber sido esculpida también y que estaba erosionada por el desgaste de los caminantes que pasaban por allí. En un momento dado, durante mis idas y venidas por la galería me empecé a sentir extraña, como si alguien me observara y de pronto sentí como si una piedra callera justo detrás de mi. Al girarme vi un pedrusco enorme y miré al final de la galería y vi como la escultura me miraba de forma picarona y me giñaba un ojo. Supuse que había sido él. No daba credito a lo que veía, la escultura me miraba con ojos libidinosos (debe ser que tengo carencias sexuales graves,jajaja, si no no me lo explico). Vaya que me desnudaba con la mirada. Miré al otro extremo y el otro era igual que él e incluso se frotaba la entrepierna (parece una peli del Roco Sifredi o Sigfredi como se llame). En medio de la movida vuelve a aparecer mi madre vestida y con ropa para mí, que nos teníamos que ir, que que hacía yo medio en pelotas con el fría que hacía y yo, a todo esto, que no me quería ir. En estas que me desperté y nunca sabré que hubiera ocurrido en esa galería o pasillo interminable con aquellos hombres o esculturas. Tengo la sensación que me está fallando el riego sanguíneo del cerebro, porque de otra forma no me explico esta paranoia que he soñado. Chao y ya volveré por quí cuando tenga otra historia escabrosa,jeje. Besitos y cuidaos de las esculturas cachondas.

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